Análisis

Comprometido no es gastado

En la ficha de cada país de esta web hay una cifra grande, en euros, con una etiqueta debajo: “Comprometido con este país”. Es la cifra que cualquiera copiaría en un titular. Este artículo es un manual de instrucciones para esa cifra.

Compromiso y desembolso son dos cosas

El estándar IATI, del que salen estos datos, registra el dinero como una lista de transacciones, y cada transacción lleva un tipo. Dos de esos tipos son los que importan aquí.

Un compromiso es una obligación en firme: el organismo se compromete a aportar una cantidad para un proyecto. Un desembolso es un pago: el dinero sale de la agencia hacia quien va a ejecutar el proyecto.

Los dos son datos reales y ninguno es “lo gastado”. Entre el compromiso y el desembolso puede pasar tiempo, a veces años, sobre todo en proyectos que duran varios ejercicios. Y después del desembolso queda todo lo demás: el dinero está en manos de la organización que ejecuta, y qué ocurre con él a partir de ahí no está en estos datos.

Esta web calcula el importe de cada actividad así: si la actividad tiene desembolsos declarados, suma los desembolsos; si no tiene ninguno, suma los compromisos. Y anota en cada fila cuál de los dos usó.

La consecuencia hay que decirla con claridad: el total de un país es una suma de cosas de dos clases. Para los proyectos que ya han empezado a pagarse, es dinero movido. Para los que todavía no, es dinero prometido. La etiqueta “comprometido” es la lectura conservadora de esa mezcla, y la palabra “gastado” no aparece en ninguna parte de esta web por un motivo.

Un proyecto entero cuenta en el año en que empezó

Esta es la decisión que más distorsiona las comparaciones entre años, y la que menos se ve.

Los datos que hay aquí no tienen un calendario de pagos año a año. Tienen, por actividad, un importe y unas fechas de inicio y fin. Cuando se filtra por año, o se mira el gráfico de evolución anual, lo que se está agrupando es el año de la fecha de inicio del proyecto.

Un proyecto de cuatro millones de euros que empieza en 2025 y termina en 2029 aparece entero en 2025. No aparece un millón en cada año. Así que la barra de un año no es “el dinero que la cooperación española movió ese año”, sino “el dinero de los proyectos que arrancaron ese año”.

Para el lector esto significa dos cosas. Comparar años es comparar cohortes de proyectos, no presupuestos anuales. Y un solo proyecto muy grande puede hacer que un año parezca excepcional sin que haya cambiado nada estructural.

Además, la fecha de inicio que se usa es la real cuando el organismo la declara, y la prevista cuando no la ha declarado. Un proyecto que se retrasó respecto a lo planeado puede estar contado en un año y haber empezado en otro.

Cuánto de la convocatoria es este proyecto

Hay un tercer matiz, y viene del otro registro que usa esta web: la Base de Datos Nacional de Subvenciones (BDNS), donde toda administración pública española anota las subvenciones que concede.

Muchos proyectos de AECID se tramitan a través de una convocatoria de subvenciones, y hay dos formas muy distintas de hacerlo. En una concesión directa hay un único beneficiario, y el presupuesto de la convocatoria y el importe del proyecto son prácticamente el mismo número: en un caso comprobado, 139.312,92 € de presupuesto frente a 139.312 € de importe declarado en IATI.

En una convocatoria de concurrencia competitiva, varias entidades compiten por el mismo fondo. Ahí el presupuesto de la convocatoria es el tamaño total del fondo y el importe de cada proyecto es solo su porción: en otro caso comprobado, un millón de euros de presupuesto frente a 993.291 € que se lleva un proyecto concreto.

Por eso, cuando se conoce, cada tarjeta de proyecto de esta web muestra el tipo de convocatoria tal cual lo devuelve la BDNS. Sirve para saber de un vistazo si el importe que se está mirando es todo el dinero de esa convocatoria o una parte.

Cuando el importe se repite, no es casualidad

Hay un detalle que cualquiera puede comprobar mirando la ficha de un país: a veces varios proyectos distintos tienen exactamente el mismo importe y exactamente la misma fecha de inicio.

Esta web los marca con una nota: “importe estándar de esta convocatoria”. No es que el mismo proyecto esté duplicado. Es la huella de una convocatoria que reparte tramos iguales entre varios beneficiarios o varios destinos, y que en IATI aparece como varias actividades gemelas.

Saberlo cambia la lectura. Un importe repetido no es una valoración independiente del coste de cada proyecto: es una cuota administrativa. Y por lo tanto no dice nada sobre el tamaño real de cada intervención.

Y el reparto entre países

El último matiz, que tiene artículo propio: la cifra de un país no es necesariamente el importe de la actividad, sino la parte que le corresponde.

Cuando una actividad cubre varios países, el importe se reparte. Si el organismo declaró los porcentajes, se usan los suyos. Si no los declaró, se reparte a partes iguales y el proyecto queda marcado como “reparto estimado entre países”.

En resumen

La cifra grande de una ficha de país es la suma de las porciones asignadas a ese país, de los proyectos de AECID publicados en IATI, agrupados por su año de inicio, tomando desembolsos cuando los hay y compromisos cuando no.

Es una definición larga para una cifra corta. Pero cada vez que alguien acorta esa definición a “lo que España se gastó en tal país”, dice algo que los datos no sostienen.